I Concurso de Microrrelatos “El Rincón del Ajedrez”

Chess Piece White PawnNo sé si he hablado aquí, en algún momento, sobre esos años de mi vida en los que estaba presente un tablero de ajedrez. Aquellos en los que mi padre se sentaba a enseñarme cómo se movía un caballo (uno, dos, a un lado) para alcanzar la monedita de 5 pesetas. Aquellos otros posteriores en los que me entrenaba todo lo que podía entrenarme, que nunca fue mucho ni de manera muy brillante.

[Buceando en el blog sólo he encontrado Father I – The art of regicide, que además de estar lejanamente inspirado en la lengua de Shakespeare, el resultado es algo oscuro y Electra-like).

Por suerte hoy vengo a aportar luz al asunto. En “El Rincón del Ajedrez”, programa de radio de Ajedrez Social de Andalucía (os recomiendo asomaros incluso si sois profanos en la materia, tienen un buen puñado de proyectos sociales muy chulos) han tenido a bien organizar un concurso de microrrelatos y escoger el mío como ganador.

 

Os dejo el original escrito y el enlace al podcast donde Teresa (una locutora muy profesional y la mar de adorable) lo lee en voz alta.

Souncloud Microrrelato

Cuando abrió el tablero, no encontró a la dama blanca.

Buscó debajo de la mesa, encima de la estantería, entre los cojines del sofá. Ni rastro.

Ya iba a guardar las fichas cuando llamaron a la puerta. Tres golpecitos tan tenues que casi pensó haberlos imaginado.

 Al abrir, sobre el felpudo había un peón vestido de blanco, con un maletín diminuto bajo un brazo y un reloj de bolsillo en la otra mano.

-¡Lo siento, llego tarde!

Y así, dando un saltito tras otro, atravesó el interminable pasillo, esquivó al gato que olisqueaba con desconfianza, sorteó la butaca, subió por la silla y trepó hasta la mesa.

Cuadrito a cuadrito, sin prisa pero sin pausa, alcanzó la octava fila.

¡Los comentarios son bienvenidos!