Crónicas Celtas – Galway

(Volví de Irlanda y no, no me he olvidado de que tengo mucho que contar. Simplemente no sabía por dónde empezar.)

El Atlántico es un viejo amigo. Un conocido tibio, adulterado por el Sol de mi costa oeste… pero Atlántico a fin de cuentas. Es fácil de reconocer desde los cristales del bus en el que llegamos a Galway.

Saliendo por la mañana temprano, el aire es más bien agua en suspensión sobre el suelo, pero no llega a llover. Y caminamos, caminamos al lado de la costa, buscando piedras que merezcan un hueco en el bolsillo.

galway ireland atlantic ocean

Atravesamos el parque de Salthill y rendimos un sincero homenaje a todas las farolas caídas en acto de servicio, que debieron ser muchas y muy olvidadas hasta que nosotros llegamos. Pero no hay tiempo de llorarlas a todas. Hay que seguir avanzando, hasta entrar en la ciudad, pasando olímpicamente de largo el Spanish Arc (que a fin de cuentas, es un agujero en el muro que no nos toca en nada, que sepamos).

Spanish Arc Galway Ireland

No, hay algo mejor que hacer. ¿Qué tal entrar al Latin Quarter y recorrerlo de punta a punta, todo bullicio, todo música en las calles de algún cantautor trasnochado, o de los violines en los pubs que se escapan un segundo a través de las puertas entreabiertas?Latin Quarter Galway Ireland

Y según subes, dejas a mano izquierda la iglesia de San Nicolás (donde tocara la concertina y bailáramos todos sobre la tumba real o ficticia de James Lynch. Sabiendo que su castillo se ha convertido en una sucursal bancaria, debe de ser la menor ofensa que le haya ocurrido en los últimos 20 años).

St Nicholas Church Galway IrelandHay misa en la catedral y no somos del todo bienvenidos, pero no importa. Es demasiado nueva y demasiado pulida… aséptica. Prefiero con mucho acabar en Eyre Square, con los estudiantes haciendo botellón light y las familias numerosas tomando algo que ellos llaman sol, pero que debe de ser otra estrella cualquiera.

Los días se hacen cortos incluso en agosto. La vuelta es en el silencio de los cortavientos y la lluvia en cortinas de hilos. Podríamos seguir huyendo de la civilización, paso a paso, donde ni si quiera se oigan los coches circular por el carril izquierdo de una carretera secundaria. Podríamos seguir, y entramos en los Barna Woods.

Barna Woods Galway Ireland

Sólo es un sucedáneo. Mi cámara no tiene tonos de verde suficientes para hacer justicia. No capta con la suficiente nitidez la epifanía de luz sobre el Sumo Sacerdote Ent haciendo el ritual fúnebre de su hermano caído, durante años y tal vez décadas.

Barna Woods Galway Ireland

La hierba está tan fresca que no hago ruido al caminar de vuelta. Floto, tengo frío y me aletean las entrañas. Necesito una taza de té caliente, calcetines secos y un abrazo muy largo.

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