Crónicas Eslavas – Moscú (2)

Casi en la orilla del río Moscova, a pasos de la “Casa Blanca” rusa (donde Putin oficialmente hace lo que quiera que haga), estaba nuestro hotel en Moscú. Lo que venía a significar otro arco de detección de metales y cinta transportadora con rayos X cada vez que entraba (dos semanas más allí y habría acabado atrayendo cucharas o cargando con una mochila radiactiva).

Por suerte teníamos mucho que hacer fuera. La catedral de san Basilio se abre ante la Plaza Roja.

Catedral San Basilio ortodoxa Moscú Rusia. Saint Basil's Cathedral Moscow Russia. Москва́  Tiene cuatro cúpulas principales: una da al Norte (el remolino blanco y azul), otra al Sur (un zigzag alusivo al arte islámico, en blanco y color ladrillo), otra al Este (como un turbante oriental) y otra al Oeste (como un casco de soldado ruso). Simpático, ¿verdad? El resto de colores es un sistema simbólico común en todas las catedrales: cúpulas doradas, representando la gloria de(l) Dios; el azul es el Paraíso y las estrellas los apóstoles, nos dijeron. Plateado si la iglesia está dedicada a algún santo, negro si se honra a algún mártir. (Nota mental: tengo que acordarme de esto. Si un roedor tiene que comerme el hígado y otras vísceras, quiero haberme ganado una cúpula negra encima.)

Monumento al soldado desconocido Moscú Rusia. Unknown Soldier moscow rusia. Москва́

 

Caminando bajo la muralla del Kremlin, rodeando el museo, junto a los jardines de Alexander, pasando de largo la llama al Soldado Desconocido (hay una en cada ciudad rusa, lo que no llega ni a acercarse al número de soldados desconocidos) está la cola de turistas para entrar al mausoleo de Lenin.

Tuve que ir sola por problemas organizativos (= otro de esos PUÑETEROS arcos) a través del jardín, placas y tumbas, y entrar al panteón oscuro como la boca de un lobo. Hay un guardia biónico en cada esquina, que no parpadea ni respira, sólo levanta un brazo (bruscamente, como un resorte) para indicar el camino, o se lleva un dedo a los labios y chista. Intimidante de sobra como para pasar sin parar, sin hacer gestos bruscos, rodear el cuerpo céreo, salir de nuevo a la luz y no estar muy segura de si verdaderamente has estado dentro.

 

Hacía un sol perverso al entrar en el Kremlin, recalentando el metal de un cañón tan grande que no podría haberse podido disparar debido al retroceso, del montón de balas a su lado de diámetro notablemente mayor que el cañón, de una campana de doscientas toneladas para el cual no se había construido un campanario capaz de soportarla, antes de que se resquebrajara tras un incendio. Si no fuera por el orgullo y la sobriedad con que se mostraban, hubiera pensado que era un deliberado museo de megalomanía e ineptitud colectiva. Pero no. Simplemente lo hacen todo a lo grande (/bestia), y ya está. La guía nos dijo que no se podía cruzar la calzada por fuera de los pasos de cebra, que había francotiradores. Nosotros nos reímos, ella creo que no. (Y ni que decir tiene que yo pisé por fuera de la línea blanca, muajajajajaja. Ja.)

No mucho más tarde nos contó que la risa sin sentido (¿qué se entiende por “risa sin sentido”?) se consideraba tradicionalmente por la iglesia ortodoxa como un “instrumento del diablo”. Reír o sonreír en el trabajo era considerado una falta de dedicación y eficiencia (eso explicaba la cara de póker con la que suelen atenderte y los comentarios irónicos al respecto por parte del puñado de escandalosos y gesticulantes latinos que somos).  Aunque eso, nos dijo, estaba cambiando con la globalización: “Todos llevamos la misma ropa, comemos la misma comida y vemos las mismas películas. Los rusos, sobre todo los más jóvenes, empiezan a asimilar la sonrisa como un gesto de amabilidad”. Hollywood tal vez no lo tenga muy presente, pero tiene una abierta una guerra cultural con el Patriarca que vive en un edificio verde en el Monasterio de San Sergio (probablemente uno de los sitios más bellos de toda Rusia, aquí abajo). Y tiene todas las de ganar.

Monasterio San Sergio Moscú Rusia. Saint Sergius Monastery Moscow Russia. Москва́

Los astronautas rusos dicen que Moscú desde el espacio de noche se ve como el punto más luminoso de la tierra. Bueno, barren para casa, pero hay que reconocerlo: tantas horas de oscuridad al año no pueden sino acabar en un fetichismo de vatios y fluorescencia sin complejos. Le da un matiz distinto a la ciudad: casi no parece amenazante al ponerse el sol.Plaza Roja Noche Moscú Rusia. Red Square at night Moscow Russia. Москва́

Y al salir el sol (tres de la madrugada) le acompañamos nosotros. Dos arcos de seguridad y dos sellos en el visado nos esperan. Volvemos a casa.

 …Y con esto doy por finalizada la tetralogía, mucho más larga de lo que esperaba. Bueno, al menos me ha tenido entretenida un par de semanas. See you later, alligators.

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