El Club de los Insomnes

Hay dos tipos de personas en el Club de los Insomnes: los que quieren estar en el Club de los Insomnes y los que no.

Por eso, cuando a las dos de la madrugada una niña me pregunta si los médicos duermen (con toda la candidez y curiosidad viva que puede existir en este universo y todos los que vengan tras él), necesito 6 o 7 segundos para dar una respuesta que merezca la pena verbalizar

 

Sí, solemos dormir. Cada vez menos, y tal vez deje de hacerlo muy pronto. Es aplazable. Puedo no dormir hoy, puedo no comer hoy, no ir al baño, no escribir una sola palabra fuera de informe en un mes… y supravivir. A lo mejor hemos estado engañados durante toda nuestra vida y realmente no es TAN vital.

 

Hay mucho que puntualizar aquí (cosas que probablemente SÍ tengan importancia), pero no es lo que ella ha preguntado. Ella (¡tan espabilada!) se ha dado cuenta de que siempre hay alguien. A la hora que sea. El día que sea. Y la maquinaria blanca de movimiento perpetuo que no ha dormido en décadas nos fascina a las dos casi de la misma manera.

 

Sí, dormimos. Cuando se puede. Cuando no hay algo más importante que hacer. ¡Si tú supieras el tiempo que llevo esperando para poder no-dormir hoy! ¡Cuánto miedo he pasado y cuantísimo me queda por pasar! Pero prefiero que no lo sepas. Prefiero que te acuestes en tu camita (¡mira qué hora es!) pensando que siempre he estado aquí y que siempre voy a estar. A la hora que sea. El día que sea.

 

 

No puedo pedir una mejor bienvenida al Club de los Insomnes por Voluntad Propia.

 

¡Los comentarios son bienvenidos!