El duelo burocrático

Me pides que vuelva a escribir, si no he hecho otra cosa.

La protuberancia en la falange distal del tercer dedo derecho da fe de que así es. La evolución no es sino el camino que ha trazado la materia viva en convertirse en mis tendones retráctiles y garabatear y teclear y teclear y teclear hasta que dejan de sentir el universo plástico bajo/a través de los pulpejos tiernos.

 

Ya es de noche. Escribo.

Quiero pensar que por y para algo.

Because

Archangel deserves a brand new chest-clock. Polly Jean deserves two open windows. Giulia deserves the long, tubullar World. 

Aunque no nos lo creamos, la ilusión es más nuestra que suya. Nos hace felices sentirnos por un día, un mes, media vida… el maravilloso mago de Oz. Gran distribuidor de vísceras y mejor persona. Hay un concurso de disfraces todas las mañanas y creo que no estoy ni siquiera cerca de lograrlo.

He aprendido que si sólo se tratase de eso, sería incluso llevadero. Manteniéndome lejos de la carne y todo lo que a ella está unido. Hay días en los que me dejo el cuerpo en la cama sólo para adaptarme mejor a la silla giratoria y entrar en sintonía con el entorno.

 

Bien lo sabéis, podría pasarme el resto de mis días así, sin levantar la vista. Té tibio y ojeras. Los números son las culebras que devoran fotones en el punto de fuga de la composición. Si repites una palabra las suficientes veces se desintegra en sus elementos más simples hasta hacerse irreconocible. Eso pasa en un informe si está bien estructurado: fulmina la abstracción y reconforta a los pobres de espíritu. Nos maravilla como ese grosor tan testimonial puede decirlo todo y obviar aún más.

Podría pasarme el resto de mis días aquí, como cronista especializada y nadie notaría mi presencia salvo para fregar el suelo bajo mis pies una vez por turno.

Podría ser perfecto y no llorar nunca más. Como quien abofetea su sombra y se pregunta por qué no se defiende.

 

Pero, agh, siempre, siempre, siempre en el envés de la hoja

colgando temeraria

mi firma minúscula va perdiendo vez a vez un poco más de su forma y alma.

 

¡Los comentarios son bienvenidos!