La colita de Gauss (Saboteando la MIR – día 224)

(No pun intended).

Siete meses, cinco días, siete horas, doce minutos… y por primera vez, el té está demasiado dulce. Cómo explicarlo antes de que alguien me lapide.

Por lo que a mí respecta, esto no va (ni ha ido nunca) de números. Entiendo que para la mayoría sean los porcentajes y las probabilidades el Alfa y el Omega (¿para qué entraste en el juego, si no?), pero a mí hace mucho que dejaron de preocuparme.

No es ese Gauss, el que me quita el sueño.

Hay un terreno resbaladizo del que nadie quiere hablar demasiado porque no renta. No es constructivo darle alas y que tome el control: al fin y al cabo, es sólo un producto de la mente del sujeto de pruebas, al que le gusta hundirse en el barro y boicotearse a sí mismo. Sin motivos, sin justificación objetiva. Todo el mundo pasa por ahí, y todo el mundo sale. Más o menos ileso.

A estas alturas, puedo decir sin temor a equivocarme que estoy en la colita del peor de los Gauss (sí, el peor, es mi blog y priorizo como quiera). Ese ínfimo, casi despreciable porcentaje, que no escarmienta en powerpoint ajeno (y en su peor día, Paulo Coelho con un desfibrilador semiautomático y la mejor de las intenciones sólo le produce una leve urticaria).

gauss estadística campana cross the void ánimo

Esta es la curva del Estado de Ánimo. Más menos 2 desviaciones típicas desde el centro sería lo normal.

Según la última encuesta, yo soy de ese 2,5 % que se está subiendo literalmente por las paredes. Con ventosas. Para colgarse del techo y que le llegue algo de sangre al cerebro.

Por lo que a mí respecta, en tres días, treinta y cuatro minutos no acabará nada. Seguiremos luchando por el control (/gestión) del miedo y la angustia, el estrés y el pánico, en otros contextos, con otras neuras, con otros sabotajes propios.

Y no va a ser un fracaso. No va a ser un fracaso. No lo va a ser.

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