La llamé catártica por no enterrarla sin bautizar

Demasiado trabajo cogiendo polvo para un flujo tan lento de ideas. Y tantos hijos por darle al mundo… ¿una auto-ligadura de trompas a mordiscos? No, gracias. Ni con anestesia local. Que los dioses me libren de la salida fácil por siempre jamás.

Si tan sólo pudiese abrirme el cráneo en canal y poner un poco de orden debajo… ya sabes, trabajo de oficina. Archivar los casos abiertos y sangrantes. Buscar órganos aptos para transplante. Limpiar las ventanas mientras aún haya mundo que ver desmoronarse fuera.

AH. Y matar de un escopetazo al loro con un parche en el ojo que ancla las garras en mi lóbulo frontal:

” ‘Doña Vacío’, qué nombre tan adecuado. Cruaaak cruaaaak. Manos vacías. Cabeza HUECA, útero HUECO, boca aséptica. Cruaakk. Estómago lleno de aire. Por no tener no tienes sangre ni sangre en las venas”.

Se la está buscando. Greenpeace no tiene jurisdicción aquí dentro.

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