Liebes Leben:

Entiendo que me odies.
Que no me soportes,
que quieras abandonarme
a la primera de cambio.
Que si me sonríes, sea solo
para que luego me duela más el golpe.
Hija de puta.

Estoy harta de jugarme el cuello
para tenerte siempre cerca.
Mi preferida.
La injusta, la voluble.
La que sale con su buen perfil
en las fotos de familia.

Con qué facilidad
te escapabas de casa,
incapaz de estar sentada
durante toda la cena.
Deberíamos…
deberíamos encerrarte en sus desvanes
bajo llave
y darte de comer por la gatera.

Te amo,
y aún así
no te dedico seguidos
más de diez o doce versos

mientras que
tu hermana
la siamesa,
coxis de tu coxis,
la tísica, la perversa,
la de los dedos de pianista
y pies fríos en mi almohada,
ésa…
Ésa puede sonarse los mocos
con cualquiera de mis cartas.

No tenemos gran cosa que ofrecernos.
Tú, ni la promesa de quedarte.
Yo, ni cien míseras palabras.

Pero por favor,
clávame las uñas.

No te rindas conmigo.
No dejes que me vaya.

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