Los libros y yo (XXXVI Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, Sevilla)

El sábado pasado fui con LetAl al centro, para hacer cola por un gofre (ella) y despotricar de las luces (yo). Y mirar tiendas donde no pensamos comprar. Lo de todos los años.

A las… nueve menos cuarto o cosa así, camino de vuelta al Prado de San Sebastián, pasamos por delante del Ayuntamiento y paramos porque en la plaza hay un puñado de stands como los que ponen en lal feria del libro, fuera de fecha. Sólo cuando una llega se entera de qué va la cosa (porque está tanto tiempo encerrada en casa, tan ocupada en otros asuntos tan importantes, que no se ha podido molestar en averiguar qué se cuece por la cité).

Siento no poder dar mucha información sobre el evento, porque llegamos casi cuando estaban cerrando. Pero me ha dado que pensar, y mucho, viendo la alegría saltimbanqui con la que LetAl manosea los ejemplares que huelen a casa de abuela, en mi recelo casi agorafóbico a las librerías (no así con las bibliotecas. En las bibliotecas los libros están todos a tu alcance. Aunque necesitara varias vidas para leerlos todos, no pueden escapar de allí).

Aquí es peor aún. Puedo acariciarles el lomo desgastado, pasar las hojas amarillentas, leer los títulos: conozco unos cuantos, pero la mayoría no. Es probable que sea la última vez que vuelva a tener uno de estos en mis manos, sea cual sea, sea quien sea quien lo haya escrito. Un alguien como yo, escribiendo un algo como esto (en versión extendida y revisada, quiero pensar). Aunque sea un ensayo sobre la vida emocional del percebe. Cuando vuelva es muy probable que ya no esté.

LetAl me preguntó si todo eso no es otro venazo maternal de los míos, un querer adoptarlos, buscarles un rincón bonito en casa y no tener espacio, tiempo ni dinero para todos.

[Y NO. La verdad es que me dan bastante miedo. Amenazan. Me recuerdan constantemente lo que debería hacer y ser, y no soy ni hago.

Espero no escribir nada que muerda nunca a nadie sin su consentimiento].

Para quien tenga tiempo y menos neurosis, la feria está hasta el 9 de diciembre. Pasaos por allí, adoptad y domesticad a un par de huérfanos. Por mí.

 

4 Comments

  1. Me encantan esas cosas jaja. Quién pudiera haber estado XDXDXD. En Valladolid, hay una tienda: Eutropía, que es de libros antiguos, de todo tipo, y cada vez que paso tengo una ganas de entrar… Y cuando entro siempre, siempre, me compro algo… No puedo evitarlo: el otro día conseguí dos Clarines, un Blasco Ibáñez y un Passolini. Es malísimo eso de ir a sitios así jaja. Y sí: quisierar poder encuadernar eso que escribes en una cosa de ésas.
    Incluso en “una crónica” escribes bien, mamonaza XD. Me ha encantado…
    Un saludete de Samuel.

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