Poemas para combatir el coronavirus

 
Ya sabes lo que ocurre
cuando las hadas blancas empiezan
a bailar.

Sus alas se despliegan,
translúcidas,
y el aire sube hasta acariciar
sus bolsillos
en remolinos inaccesibles
para la vista de un mortal.

Bailan
con un ritmo preciso,
del lugar correcto
al sitio perfecto
en esta maquinaria alba
(sin mácula, sin descanso)
donde la vida para a repostar.

Un coro de voces murmuran
las palabras exactas
en cada lugar y momento,
en cada esquina gris
de un sufrimiento tangible,
en cada resquicio
de la humanidad
ajena.

Por nada lloran
donde se les vea.
A nada temen,
si les estorba.

Quiero ser…
Quiero ser un hada blanca.

El beso ingrávido
cuando los niños duermen.

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