Post-it sobre un paciente ya fallecido

Cuando yo llegué, ya estaba ahí.
Hace un mes, tal vez
dos.

Cuelga de un monitor 
desfasado,
suspendido sobre teclas cansadas
que empiezan a perder
la D, la A, la R.

Cada semana alguien pasa 
distraído un trapo
y, sin querer, lo deja
impoluto.

Tal y como el día en el que se escribió:


"Llamar a la madre de [N O M B R E]. Está peor"

¿Alguien llamó? Juraría
que no fui yo.
No quedan dioses para mí.

La papelera está
tan ahíta de N O M B R E S
que mi mano laica no se atreve a profanar
el pegamento industrial
que lo mantiene vivo.

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