Saboteando la MIR (día 10)

Sí, no tiene gracia, pero se me han agotado los juegos de palabras.

Como estos meses voy a estar ausente y con la cabeza en mi examen MIR, antes que abandonar este cutre-proyecto personal voy a intentar publicar alguna tontada de/inspirado en lo que vaya metiendo a presión dentro mi delicioso cerebro.

Simplificando mucho, esta semana toca asomarse a los tortuosos caminos de la psique humana, junto con el aún más tortuoso si cabe camino de las tripas humanas (hasta el colon transverso, más o menos). 

L’enfer c’est moi  – Fragmento

Hibernando

Cuatro meses, diecisiete días, trece horas

Doy tres golpecitos a un ojo de buey

y el buey abre un párpado negro.

¿Te acuerdas de mí?

¿Tienes SUEÑO?

¿Tienes HAMBRE?

¿Tienes FRÍO?

“¿Qué coño quieres ahora?”

Quiero el vacío absoluto

[en letras de neón apagadas:

CERO MANTENIMIENTO].

Venderme al peso para pagar

un taxi de vuelta a casa:

por gramos

por onzas

por libras

por kilos

por pie-zas

por  l  o  n  c  h  a  s

por

g

o

t

a

s

por          t         o

i           r         s

 ¿Te gustaban mis manos?

Quédatelas.

 Las quiero

pero

no las necesito.

Tres niveles por debajo de la desnudez tal vez podamos hablar de tú a tú.

(Pero qué te voy a contar, si el infierno soy yo.

Tanto yo, para tan poco infierno…)

CTV (2012)

“SER” (más que “estar”) enfermo. Volcar los ojos hacia la amalgama interna de fluidos, con el estómago hecho un doble Windsor atravesando un callejón de madrugada – el infierno, somos todos.

(Me gustaría tener más que ofrecer… algo más que un abrazo y la comprensión mutua entre súcubos bienintencionados).

¡Los comentarios son bienvenidos!