Saboteando la MIR (día 24)

O “cabezonería la mía de seguir escribiendo”. No sé en que momento se me ocurrió que iba a querer emplear mi tiempo libre en otra cosa que no fuera dormir o cambiar el gotero del café.

Pero eh, hoy vengo con los deberes hechos. Hasta he desempolvado el fonendoscopio para documentarme como es debido, porque ¡quién sabe los oscuros y quejumbrosos secretos que guardan estas dos vísceras mías de porexpán humano! Respira profundamente. Un paseo transfronterizo cada vez más largo a través de la línea interescapular.

Lo que he oído ha sido… prácticamente nada. Para decepción de todos.

Normalmente me daría por satisfecha con cincuenta palabras y lo dejaría así. Una oda extensa al pulmón incluye varios pasajes sórdidos sobre aire solitario y oscuro que no debería explorar bajo estrés. El egoísmo más vital y más simple, por órdenes de arriba. Empieza a faltar oxígeno entre estas cuatro paredes, y aún así…

Yo – inspiro

y el vórtice arrastra al mundo en fracciones cuasi homeópaticas que me acabarán matando si no me muero yo primero.

Yo – espiro

y devuelvo TAN poco.

Yo  soy la que empiezo a estar cansada de no saber arrancarme algo más que veneno in-inflamable. Pero ellos no, ellos lo hacen bien. Generan el primer vacío útil del que he tenido constancia.

Como si todo fuera así de sencillo. Tan fácil como

Inhalar

Exhalar

Y lo que ocurra por el camino.

Lungs, Lorne Campbell / Guzellan. Saboteando la mir dia 24
Bonitos, ¿verdad?

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