Saboteando la MIR (día 38)

Hace un par de días WordPress me felicitó el segundo cumpleaños del blog, pero yo tenía otras cosas que hacer.

Le he echado un ojo a las estadísticas ¿os gusta la estadística? Pues estáis de suerte. Aquel señor checo que se pasó por aquí (sabrá dios por qué), el tiempo que llevo aquí sentada partido por el que debería haber estado, los valientes que dijeron la penúltima palabra, mi humor de perros sin vacunar… TODO es cuantificable y representable en un gráfico con colorines. Práctico, intuitivo y fácilmente prostituible. (Mis conclusiones pagan).

Sé que estoy harta de decirlo, pero me sigue fascinando cómo es que todavía quedan personas que se molestan en leer religiosamente todas estas frivolidades. Conociendo las condiciones ideales que mantienen el chiringuito abierto (que lo que escribas sea RAZONABLEMENTE bueno, que lo que escribas sea RAZONABLEMENTE distinto, que lo que escribas no sea DEFINITIVAMENTE aburrido), me carcome por dentro no ser ni haber sido nunca RAZONABLEMENTE transcendental.*

*Entiéndase “trascendental” como mojarme y aportar algo menos ombligocéntrico. Estar henchida, atiborrada, floreciente de sapiencia estanca con objetivo (teóricamente) altruista NO ES una excusa… ¿o sí?

La niña enferma - Edvard Munch. Saboteando la MIR dia 38

La niña enferma, también tiene un perfil sesgado, un trasfondo demasiado concreto, emborronado. Es un parche más que colocar, y puede que no el más deshilachado. No debería partirme el corazón con tanta facilidad (ni siquiera “es una niña”).

Y sin embargo…

El profesor Cruz dijo Voy a soltar el mundo para poder cogerte de la mano y yo pensé sin pensar: “No”. Yo voy a desdoblar mis costillas flotantes y a moldear dos brazos accesorios, con muñecas flexibles, y uñas nuevas. Y si no basta, tengo otras vísceras prescindibles que usar de ancla y arnés.

No porque yo quiera algo más que las migajas, entendedme… es que el mundo también necesita de mí.

Nunca, nunca, nunca es suficiente.

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