Se buscan palabras sin esquinas.

Palabras redonditas, palabras pulidas y sin bordes.

Doy gracias a la Providencia por enviarme a la tierra con un diccionario de sinónimos y antónimos bajo el brazo del que nutrirme ahora. Y la sensibilidad casi mística para discernir el filo romo de “estabilizar” de la esfera dócil, translúcida al sol que es “animar”, por poner un ejemplo práctico. Es algo que no te dicen en Word Reference.

Tengo demasiadas cosas que contar. ¿Es demasiada información? Tal vez sea poca. ¿Es útil? Quiero pensar que sí. ¿Es cercana… pero no tanto? ¿Es esta frase demasiado tajante, es esta expresión demasiado ambigua? Paso revista a cada palabra como no lo he hecho nunca… porque no son palabras para mí. Por la noche vuelven a centellear y metamorfosearse las unas en las otras en mi cabeza y no me dejan dormir. “Podrías haber dicho esto”. Fusión. “Hubiera sido mejor decir esto otro”. Fisión. La física submorfemática me deja siempre agotada y eufórica. El tema es que “agotada” es más acolchada y digerible mientras que “eufórica” chisporrotea rayos (ultra)violeta. Una es plabra de seguridad clínicamente testada, la otra más me vale usarla en condiciones experimentales, como este post. Y no es un simbolismo de andar por casa, no no no. Cada vez lo veo más claro.

La comunicación como forma de vida es una sinestesia à deux.

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