“Si quisiera llorarle al mundo…

…me haría un blog”.

Vuelvo a escribir (aplausos, risas nerviosas, llantos y desmayos), y para celebrarlo como se merece he decidido romper una de las pocas auto-promesas que me quedaban por incumplir: empezar a escribir en un blog (o en cualquier espacio accesible para un público indiscriminado) a sabiendas que sigo sin tener nada relevante que decir.

¿Por qué ahora y no hace 5 ó 10 años, cuando podría haber justificado cualquier micción fuera de tiesto alegando concentraciones masivas de estrógenos en sangre? Porque “esto” es mi triunfo personal de la década.

Hasta hace un par de meses he tenido la mano de coger la pluma en estado prácticamente criogénico durante años (todavía duele y hace un crac crac muy molesto a la flexión dorsal). El motivo se mueve, como viene siendo costumbre en mí, entre tener más de dos dedos de frente y tener menos de dos ovarios: alguien me dijo hace mucho, mucho tiempo, que tenía talento para escribir, y yo me lo creí. Lo que nadie me dejó muy claro es qué tenía que hacer a continuación, ni se me habló de las serias limitaciones del talento natural (si es que se trata de eso) o el derecho implícito a cometer errores y a hacer de mis borradores una auténtica basura. A ser lo que viene siendo un ser humano y no una suerte de ser biónico que destila maestría por defecto al posar el lápiz sobre el papel.

Esto, que suena tan de cajón, me ha tenido subiéndome por las paredes de frustración y ha acabado por causarme auténtica fobia al papel en blanco y verdadero asco al papel a medio ensuciar. Decidí que si no podía escribir nada decente (así, por generación espontánea) más me valía no molestar al mundo con mi cháchara, aunque hablar por hablar sea lo que mejor se me haya dado nunca. Y fin de la historia. Hasta hoy.

Tengo que agradecer a quienes de un tiempo a esta parte me han sacado a rastras del perfeccionismo improductivo (espero poder hacerlo con calma, un día de estos) y a otro puñado de personas ( = tres) que han expresado genuino entusiasmo por la idea, por los empujoncitos para que me dejara de excusas de una maldita vez.

Así que aquí estoy, con toda la humildad que tengo (no mucha), sin grandes expectativas ni pretensiones, tan sólo sacudirme un poco el óxido y ordenar las ideas que amenazan con una hecatombe nuclear en mi cabeza. Esa metralla desestructurada que en voz alta tan indiscriminadamente escupo sin pensar todo lo que debiera (quien la haya oído lo sabe), pero que con tantísima naturalidad se encajan unas piezas con otras, casi sin mi ayuda, girando y percutiendo rítmicamente, una vez escritas.

Porque lo echaba de menos.

 

Os quiere,

Cross The Void

celebration blog cross the void

6 Comments

  1. ¡Albricias! Por fin consigo leer algo tuyo más allá de los balbuceos del facebook.Te animo a que sigas escribiendo, y no sólo porque así puedo suplir mi sed de conocimientos inútiles (que también), sino porque creo fervientemente que la mejor manera de aguzar el talento es la práctica. Hay muchos blogs interesantemente insulsos en el mundo (sólo hay que ver el mío), espero que este se gane un digno puesto entre ellos.

¡Los comentarios son bienvenidos!