The Rose and the Saw

De solsticio a solsticio, sólo he aprendido una cosa: que el centro del ser humano, a pesar de la creencia popular, no es el corazón ni el cerebro ni la glándula pineal. Es el intestino. Una persona es un tubo y los anejos que al tubo acompañan. Es un hecho poco documentado, pero hay bibliografía. A. Nothomb ya me injertó …